El proceso proyectual parte de una organización en ladera, con una acusada pendiente de 8 metros, donde toda la zona vividera se concentra en la planta de acceso directo desde la calle, que disfruta de vistas al mar.

 

 

La imagen característica de la villa son los planos inclinados de fachada, abstracción de la topografía del solar, que permiten crear espacios de transición entre el interior y el exterior, volcando la casa hacia el paisaje.